02/14/2013 - 08:02

Misión original o metas ampliadas

La lectura de los ensayos de mis colegas de la primera ronda reafirma mi percepción de que el Grupo de Suministradores Nucleares (GSN) se encuentra en una encrucijada. Como acertadamente expresa Rajiv Nayan, el "GSN va a tener que decidir...[si] quiere pelear viejas batallas o afrontar nuevos desafíos". En efecto, la opción que afronta el GSN es similar a la que cualquier organización puede tener que afrontar en un determinado momento de su existencia, es decir, si debe seguir cumpliendo la misión para la que se creó, corriendo a la vez el riesgo de perder importancia, o adaptarse a un entorno diferente, con el riesgo de perder de vista su propósito original. Si el GSN ejerce un control demasiado estricto del acceso a la tecnología nuclear, y el acceso a la misma se propaga, a pesar de los esfuerzos del grupo, este podría perder su relevancia. Si amplía el número de sus miembros o flexibiliza los controles sobre la tecnología demasiado rápido, puede dejar de ser un régimen eficaz de control de las exportaciones.

Dado que el GSN se estableció principalmente para controlar la difusión de tecnología y materiales nucleares, por lo general el grupo se asocia con la no proliferación y no con los otros dos pilares del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP): el desarme y el uso pacífico de la energía nuclear. El enfoque del GSN con respecto a la no proliferación es un aspecto del grupo que los observadores, inclusive los participantes de esta Mesa Redonda, simplemente tienen que aceptar. Sin embargo, precisamente porque el grupo es fundamentalmente un mecanismo de no proliferación, muchos opinan que el GSN practica la discriminación nuclear. (Kayhan Barzegar sostuvo hábilmente en su primer ensayo que a veces la discriminación es real). Esta es una realidad que el GSN debe tomar en serio.

Una solución posible para estas percepciones de discriminación sería la ampliación del número de miembros del grupo, aunque podría ser un arma de doble filo. Si bien la ampliación podría difundir los valores que el GSN siempre ha defendido a un mayor número de países, y podría dar mayor relevancia al grupo en un entorno estratégico que ha evolucionado enormemente desde 1975, también podría socavarlo (por ejemplo, si un nuevo miembro actúa de manera inconsistente con los principios del GSN). Tampoco debe olvidarse que ya ha habido un aumento considerable en el número de miembros del grupo. Por consiguiente, lo que quizás debería hacer el grupo es establecer un número de requisitos más claros para los nuevos miembros, y solo entonces considerar la ampliación. Sin embargo, aun así, esto no garantizaría que los futuros miembros actúen siempre de conformidad con los valores de la organización. Después de todo, las naciones miembro son también estados, y sus acciones siempre se regirán por el interés nacional.

Complementar, no suplantar. En mi opinión, el GSN debería seguir enfocándose en las metas de no proliferación que llevaron a que sus miembros se aliaran en primer lugar (aunque por supuesto el grupo debe considerar las necesidades de los países que requieren tecnología y materiales nucleares para el desarrollo pacífico). La ampliación del número de miembros podría resultar adecuada a su debido tiempo, pero por ahora debería hacerse hincapié en profundizar la cooperación entre los miembros existentes del grupo.

A fin de cuentas, si bien la naturaleza del GSN tiene carácter internacional, el grupo debe verse y apreciarse por lo que es: un organismo subglobal que existe para complementar, no para llevar a cabo las funciones de las instituciones globales encargadas de promover los tres pilares del TNP.