01/24/2013 - 05:36

La inutilidad, la aceptación y el avance

Maryam Javan Shahraki y Selim Can Sazak han sostenido un debate intenso sobre el programa nuclear de Irán. Ha sido un microcosmos del debate internacional sobre el mismo tema, en el cual se plantearon muchas preguntas y hubo muy pocas respuestas. Desde mi punto de vista, culpar a Irán se ha vuelto y seguirá siendo inútil. Es mejor, mientras se siguen buscando medidas prácticas para una implementación mejorada del Tratado sobre no proliferación nuclear (TNP), aceptar ciertos hechos indiscutibles sobre la disputa.

El Gobierno iraní ha estado invirtiendo recursos en su programa nuclear por más de 25 años y éste se ha vuelto un símbolo del deseo de Teherán de afirmar su soberanía nacional en un mundo cada vez más globalizado. A estas alturas, no es muy probable que Irán abandone el trabajo realizado hasta ahora para dominar el ciclo de combustible nuclear, sin importar lo que exijan los demás países. Y aunque la diplomacia parecería el camino adecuado para resolver el impasse, la diplomacia ha fracasado en el pasado. Y no es claro cómo podrá tener éxito ahora.

Teherán debe demostrar una mayor voluntad para apaciguar las preocupaciones internacionales sobre su programa nuclear. No obstante, no es razonable imponer sanciones estrictas a Irán por enriquecer uranio, algo que después de todo es su derecho bajo el tratado. Efectivamente, el objetivo inmediato de cada lado de la disputa debería ser evitar el aislamiento del otro. Las "sanciones paralizantes" sólo permiten que los políticos de línea dura permanezcan incrustados en el poder; la duplicidad de Teherán sobre las salvaguardas e inspecciones sólo ha aumentado las sospechas internacionales. Mientras tanto, si no se deshacen de viejas enemistades, es probable que Irán se retire del tratado, lo que agravaría una situación que ya de por si es mala. Extender una mano amiga a Irán es la única manera factible para alcanzar los objetivos del tratado.

Malas tácticas. El programa  nuclear de Irán llama más la atención que cualquier otro tema relacionado al TNP. Pero otro problema –las armas nucleares tácticas–  tiene las mismas posibilidades de socavar el régimen del tratado si no se resuelve.

Estados Unidos posee cerca de 500 armas nuclear tácticas y aproximadamente 200 de éstas siguen desplegadas en cinco países europeos. Rusia tiene alrededor de 2.000 ojivas no estratégicas, aunque se dice que están almacenadas. Ahora se piensa que estas armas poseen un valor militar mínimo, pero vivimos en un mundo donde se considera que la posesión de armas nucleares es crucial para ejercer influencia regional y ganar peso político y económico. Por ende, la posesión de armas tácticas, sin importar su valor militar, podría antagonizar fácilmente a un país como Irán.

Los Gobiernos ruso y estadounidense han demostrado cierto compromiso hacia el desarme, por ejemplo, por medio de New START, pero este tratado y los otros acuerdos de control de armas no han hecho nada para reducir las reservas de armas tácticas. Esto es inaceptable, ya que las armas nucleares tácticas son altamente peligrosas e implican riesgos tales como su adquisición potencial por parte de terroristas. Además, la presencia de armas tácticas de EE.UU. en Europa se opone al TNP, que prohíbe el traslado de armamento nuclear a Estados sin armamento nuclear. El tratado en sí no abarca el tema de armamento nuclear táctico, pero este silencio supone una grave deficiencia. No otorgar la atención necesaria a un tema grave como este podría traer consecuencias a la supervivencia del tratado en los años por venir.

Retirar las armas tácticas de Europa disminuiría de 14 a 9 el número de Estados con armamento nuclear en sus territorios. Esto llevaría a incrementar la credibilidad de las políticas de no proliferación de Estados Unidos y de sus aliados de la OTAN. Por lo tanto, la eliminación de armas tácticas sería una medida muy práctica para fortalecer el tratado y ayudar a las potencias nucleares a tender puentes con naciones tales como Irán en el futuro. Pero ante todo, la eliminación de armas nucleares tácticas sería un paso concreto para llegar a un mundo libre de armamento nuclear.