05/15/2013 - 06:19

El malestar de la verificación y cómo superarlo

En Occidente, los aparatos portátiles están captando mucha atención en estos momentos dado su potencial para ayudar en la verificación de los acuerdos multilaterales de control de armas. Con la entrada casi por completo en Occidente de los dispositivos portátiles y con un continuo incremento en el mundo en desarrollo -- se espera que Asia, África y América Latina sean responsables de la mayor parte del crecimiento en las suscripciones de telefonía móvil en los próximos años -- las oportunidades están realmente surgiendo para que las tecnologías como los teléfonos móviles y las tabletas jueguen un papel en la verificación del cumplimiento de los acuerdos sobre armas nucleares, químicas y biológicas.

Muchos de los problemas claves de la verificación relacionados con los acuerdos de control de armas se centran en los países en desarrollo. Cualquier cosa que pueda contribuir a la causa de no proliferación en estos países debería ser bien recibida. Sin embargo, todavía no está claro si la gente de los países en desarrollo tendrá en consideración los dispositivos portátiles y su potencial para la verificación del mismo modo que sucede en muchos países occidentales. En este sentido destacan tres motivos para el escepticismo.

Primero, en la India y en muchos otros países en desarrollo, las personas que participan en los esfuerzos para la verificación por parte de la sociedad podrían enfrentarse a graves riesgos personales. Podrían acabar con la misma imagen que suelen tener los activistas de derechos humanos, es decir, poco patriotas, o como un peligro para la seguridad nacional. E incluso aunque no vulneren ninguna ley, podrían volverse blancos de la ira política y burocrática. En la India, hasta la tecnología como Google Maps se ha enfrentado a una gran oposición ya que muestra la ubicación de sitios clasificados, asimismo, Google Earth también ha encontrado una resistencia oficial en muchos países. Teniendo en cuenta todo esto, podría considerarse simplemente irresponsable fomentar la participación de los ciudadanos de ciertos países en la verificación por parte de la sociedad.

Segundo, la idea de que la gente común y corriente pueda contribuir a la verificación del tratado, ya sea con proyectos de crowdsourcing o recopilando información con dispositivos móviles, se basa en el supuesto de que la gente corriente deseará ser partícipe activo del acuerdo de control de armas. Incluso dejando a un lado las repercusiones negativas que podrían sufrir los participantes involucrados en la verificación, esta hipótesis parece ser discutible en caso del mundo en vías de desarrollo. Los ciudadanos de estos países simplemente no perciben el control de armas de la misma manera que los defensores del control de armas en Occidente.

Muchas personas en países en desarrollo suelen ser muy nacionalistas, y su nacionalismo a menudo se encuentra vinculado con un cierto grado de anti-Occidentalismo, lo que no es sorprendente ya que muchos países en desarrollo fueron colonias de naciones occidentales o en algún momento fueron dominadas por Occidente. El control de armas en particular suele ser visto como un instrumento de dominación occidental y a nivel popular suele existir una notable oposición hacia las medidas de control de armas. Este recelo popular sobre los esfuerzos de control de armas se ve incrementado por la falta de credibilidad que a menudo se percibe de Occidente. El mundo occidental recibe críticas por tratar el control de armas como un asunto de conveniencia, algo que se descarta cuando entra en conflicto con otros intereses más apremiantes. Estas percepciones son lamentables, y tal vez no sean válidas, pero están firmemente arraigadas. Por lo tanto, es probable que no sea seguro asumir que ciudadanos corrientes de países en vías de desarrollo decidan participar en los esfuerzos de verificación por parte de la sociedad.

Tercero, los esfuerzos de verificación de cualquier índole podrían provocar malestar en países en desarrollo. Por ejemplo, aunque muchos de estos países han negociado Protocolos Adicionales con el Organismo Internacional de Energía Atómica, aún simpatizan con países tales como Irán, el que firmó pero no ratificó el Protocolo Adicional. Para muchas personas en países en desarrollo, el Protocolo Adicional parece permitir a los inspectores extranjeros entrar a su antojo en el territorio nacional e inspeccionar cualquier ubicación que les plazca. Esto nos recuerda la época colonial, cuando los países en desarrollo carecían del control de su propio territorio. Y aunque algunas medidas de verificación, tales como las incluidas en la Convención de Armas Químicas, han ganado una mayor aceptación, esta aprobación raras veces está acompañada de un verdadero sentimiento de bienestar.

Otro ejemplo del malestar entre las naciones en desarrollo hacia el proceso de verificación se ve plasmado en las medidas para fomentar confianza que países como la India, China y Pakistán han empleado para mermar las tensiones bilaterales. Estas medidas se basan en el modelo establecido durante la Guerra Fría por Estados Unidos y la Unión Soviética. A pesar de que las súper potencias de la Guerra Fría incluyeron en la verificación de control de armas como elemento importante de las medidas para fomentar la confianza, naciones como India, China y Pakistán no han considerado ni siquiera hacerlo.

Dada la delicadeza del asunto, intentar involucrar a los ciudadanos corrientes en los acuerdos de verificación solo podría aumentar el malestar que sienten los países en desarrollo acerca de las medidas multilaterales para el control de armas. Efectivamente, las élites burocráticas y políticas en los países en desarrollo probablemente considerarían ilegítimo cualquier esfuerzo para involucrar a los ciudadanos en la monitorización de la conducta de los estados por parte de un organismo extra territorial. Y cualquier iniciativa de control de armas que contenga acuerdos de verificación por parte de la sociedad probablemente también se consideraría ilegítima.

¿Todo esto quiere decir que la verificación por parte de la sociedad es imposible en los países en desarrollo? No necesariamente. Pero el éxito de este tipo de verificación probablemente dependerá de que el control de armas se convierta en algo más aceptable políticamente. La oposición a las medidas de control de armas en todos los países en desarrollo surge en parte por el hecho de que éstos no han participado completamente en el desarrollo de tratados y regímenes. Al hacer que el proceso de control de armas sea más transparente, y al involucrar al mayor número posible de países en desarrollo en ellos, en especial durante las etapas de redacción de los acuerdos de control de armas, proporcionaría a los países en desarrollo un sentido importante de responsabilidad en estas iniciativas. Un proceso más inclusivo también alentaría el cumplimiento del tratado y, a la larga, sería más eficaz para los regímenes de control de armas. En mi opinión, la verificación por parte de la sociedad puede contribuir a los esfuerzos de no proliferación y al cumplimiento del tratado, pero únicamente si el control de armas se acepta ampliamente.