06/13/2013 - 10:44

La distribución eléctrica en manos de la gente y no de las instituciones

Los tres autores de la Mesa Redonda apoyan un sistema energético democrático y descentralizado en el cual los pobres y marginados -- quienes son primordialmente mujeres -- desempeñen un rol activo. En mi primer ensayo, me concentré principalmente en los temas alrededor de la distribución energética, mientras que mis colegas Kalpana Sharma y Tri Mumpuni se concentraron principalmente en el suministro eléctrico. Aparte de esto, las diferencias de opinión de los autores parecen sustentarse básicamente en experiencias personales en sus respectivos países.

Cuando se trata de sistemas energéticos descentralizados que puedan responder a los marginados, la Indonesia de Mumpuni es la más favorecida por la geografía: La práctica de descentralización se impone sobre esta nación que cuenta con un sinnúmero de islas. De cierto modo, Nepal es similar: Las aldeas en la cimas montañosas son parecidas a las islas, separadas, no por aguas profundas sino por valles profundos. La desventaja de Nepal está en que los planificadores y los políticos mayormente han sido educados sobre tecnologías aptas para los llanos, donde lo sistemas centralizados son relativamente fáciles para construir y operar. Ellos quieren expandir su red nacional para deshacerse de las aldeas aunque tiene más sentido dejar que las aldeas desarrollen su propia mini red.

La India de Sharma, un subcontinente vasto y diverso, no se presta para generalizaciones fáciles, pero sin duda se puede decir que la historia colonial de la India ha moldeado las instituciones administrativas nacionales, incluyendo las instituciones energéticas. Mohandas Gandhi tenía una visión de un pueblo autónomo, pero esta visión no pudo realizarse una vez que el mahatma fuera asesinado: el Imperio Británico regresó con fuerza disfrazado de un socialismo nehruviano, por medio del cual el Gobierno tomaba el control absoluto de los mandos dominantes de la economía, el transporte, la energía, etc. Las tecnologías energéticas descentralizadas son perfectas para la India, un país tropical y semi tropical con litorales extensos. Pero los barones energéticos, quienes favorecen el control centralizado de las plantas energéticas, se burlan de la energía solar, de biomasa y eólica, llamándolas ornamentales.

Sigo creyendo que, si un sistema democrático energético es la meta, y los pobres marginados se adueñaran del sistema energético que tendrá un gran impacto en sus vidas, deberán deshacerse del monopolio eléctrico integrado verticalmente. Además, la democratización tiene que empezar en la distribución del negocio, y no en la generación de energía (y hasta los sistemas pequeños y aislados de energía requieren garantías jurídicas que protejan los derechos de las personas locales). En muchos lugares, la democratización representa una batalla difícil contra las fuerzas de la historia. Sin embargo, Nepal ha tenido algunos éxitos.

Diptara Thamsuhang es la co presidenta de la Cooperativa de Pequeños Agricultores de Baluwadi, una aldea en el distrito de Jhapa. De los 462 miembros de la cooperativa, 73 son mujeres, pero el comité ejecutivo está compuesto en su mayoría por mujeres. Diptara y otros gestionan la distribución eléctrica en la aldea, la compran por mayoreo de la Autoridad Eléctrica de Nepal y luego la venden, y también han instalado muchas unidades de biogas. La cooperativa obtiene una ganancia importante de sus ventas de electricidad, y esto permite la creación de un programa sostenible de microcréditos que financia pequeñas dificultades del proceso agrícola. Esta actividad económica no sería posible sin electricidad.

Meena Khadga es la co presidenta del Centro para el Desarrollo Infantil Comunitario y el Empoderamiento de Mujeres en Katari, una aldea en el distrito de Sindhuli. El centro administra la distribución eléctrica para 532 hogares y mantiene una política de capacitación y empleo sólo para mujeres para leer el medidor, la instalación eléctrica y las reparaciones. El centro está planeando invertir las ganancias de su negocio de electricidad en plantas hidroeléctricas pequeñas. La energía excedente financiará campañas para la salud infantil, entre otras cosas.

Avances como estos no serían posibles si el monopolio eléctrico nepalí no hubiera sido parcialmente reformado en el 2003 por medio de una serie de normas para la comunidad energética; sólo estos cambios institucionales permitieron que Diptara y Meena se hicieran dueñas de su destino eléctrico. Si estas mujeres fueran consumidoras aisladas, endeudadas por dictados de gerentes lejanos, las iniciativas en las que hoy están involucradas serían impensables.

Las autoridades que no estuvieron de acuerdo con las reformas, y los intereses poderosos aún se oponen a la descentralización. En 2009, presentaron un regresivo proyecto de ley de electricidad al parlamento nacional que hubiera promovido los intereses de los fabricantes hidroeléctricos interesados en la exportación a gran escala, y afectaría gravemente la libertad de las mujeres líderes de la comunidad, tales como Diptara y Meena. La asociación nacional de usuarios de electricidad para la comunidad, a la cual pertenecen las dos mujeres, realizó una campaña en contra del proyecto de ley; y el cabildeo con los legisladores pudo hundirlo. Esto es el poder democrático en acción, pero sólo es posible cuando se instituyen reformas que permiten iniciativas comunitarias en la administración de la distribución.