06/19/2013 - 06:43

La disuasión del terrorismo nuclear: reflexiones desde Islamabad

Si pidieran a académicos expertos en estrategia y seguridad de Islamabad que evaluaran cómo la disuasión de ataques terroristas a través de la política nuclear de EE.UU. repercute sobre la seguridad, los esfuerzos de no proliferación y las iniciativas de desarme, la mayoría de las respuestas probablemente se centrarían en las incertidumbres inherentes a la política de EE.UU. Por ejemplo, determinados aspectos operativos de la lucha contra el terrorismo mediante la disuasión nuclear no están nada claros: ¿cómo Estados Unidos determinaría que un estado fue cómplice de un acto de terrorismo nuclear? ¿Cómo se evitarían los errores de cálculo y los juicios erróneos? Pero la verdad es que muchos estudiosos de Pakistán nunca han considerado seriamente las implicaciones de la Revisión de la Postura Nuclear de EE.UU de 2010, y los debates al respecto han sido más bien insignificantes.

A mi juicio, disuadir los ataques terroristas dejando abierta la posibilidad de usar armas nucleares representa una desproporción considerable entre los fines políticos y los medios operativos. La brecha es de hecho tan amplia que dicha política parece ineficaz como elemento de disuasión. Sin duda el valor de las armas nucleares para disuadir amenazas asimétricas es difícil de comprobar empíricamente. Ahora bien, las armas nucleares no hicieron nada para prevenir los atroces ataques terroristas cometidos contra Estados Unidos en 2001 y Gran Bretaña en 2005.

La Revisión de la Postura Nuclear afirma que Estados Unidos está trabajando para reducir la relevancia de las armas nucleares en los asuntos internacionales, pero esta reducción no puede discernirse claramente en la política misma. Por el contrario: vincular la disuasión nuclear al terrorismo sobrevalora la eficacia de la disuasión y, desde una perspectiva exterior, parecería servir únicamente para reafirmar el valor que la política de seguridad de los EE.UU. otorga a las armas nucleares. Se crean así serios desafíos para los partidarios de la no proliferación y el desarme en estados que cuentan con pequeños arsenales nucleares y, en ese sentido, menoscaba el régimen de no proliferación existente.

Por lo tanto, si la política de EE.UU. sobre disuasión nuclear contribuye poco a tal fin, y menos aún a la seguridad internacional, ¿qué comprendería un enfoque más eficaz? En esencia, implicaría negar el acceso a los materiales delicados, amenazando a su vez con usar el poder militar convencional contra los estados que ayuden a los terroristas. Este sería el enfoque correcto, no solo desde la perspectiva de la disuasión, sino también de la no proliferación. Si bien no lograría persuadir a estados con pequeños arsenales nucleares a desarmarse, por lo menos debilitaría el valor simbólico de las armas nucleares.

Ninguna amenaza. La Revisión de la Postura Nuclear ha atraído relativamente poca atención en Pakistán debido a que el país se enfrenta a un sinfín de desafíos internos y externos que absorben la atención, en particular la lucha constante contra el terrorismo. Sin embargo, cuando la atención se vuelve hacia las cuestiones nucleares, resuenan algunos temas recurrentes, todos relacionados con la India: el acuerdo de cooperación nuclear entre la India y Estados Unidos de 2008 y sus implicaciones para la no proliferación; la infame doctrina militar de "arranque en frío" de la India (que contempla ataques rápidos de la India contra Pakistán, que no cruzan el umbral nuclear de Islamabad), y el programa de la India de defensa contra misiles balísticos. A su vez, si bien la doctrina militar de Pakistán identifica al terrorismo como el principal problema de seguridad de la nación, el terrorismo nuclear en particular no es un tema que genere demasiado interés.

Cuando los pakistaníes toman en cuenta el terrorismo nuclear, las opiniones difieren en cuanto a la gravedad de la amenaza que representa. Para algunos se trata de una posibilidad inquietante, para otros es un peligro exagerado. No obstante, en Islamabad prevalece el consenso generalizado sobre la necesidad de abordar incluso la más remota posibilidad de terrorismo nuclear. En consecuencia, Pakistán ha respondido afirmativamente a las principales iniciativas de no proliferación: las Cumbres de Seguridad Nuclear, la Iniciativa Global para Combatir el Terrorismo Nuclear, y la Resolución 1540 del Consejo de Seguridad de la ONU (que obliga a los estados a establecer controles nacionales contra la proliferación de armas de destrucción masiva).

En cuanto a las preocupaciones expresadas a menudo por analistas de Estados Unidos y difundidas por los medios de comunicación occidentales de que los terroristas podrían obtener armas o materiales nucleares dentro de Pakistán, Islamabad parece confiar en su capacidad para prevenir cualquier eventualidad en ese sentido. Este hecho, junto con la confianza que se deriva para Pakistán a raíz de su estrecha cooperación con Estados Unidos, impide que los pakistaníes perciban la política de disuasión nuclear de EE.UU. como una amenaza. Las percepciones de amenaza para Pakistán continúan centrándose en otros lugares.

Sin embargo, el desencanto con los Estados Unidos se refleja en gran medida en el discurso popular de Pakistán. Este se centra principalmente en los ataques con aviones no tripulados y las implicaciones de la asociación estratégica entre India y Estados Unidos. La operación que acabó con la muerte de Osama bin Laden provocó preocupación en los medios de comunicación de Pakistán, pero el incidente no parece haber tenido un impacto duradero en la percepción de amenaza del país que presenta Estados Unidos. Además, solo los aficionados especulan sobre los planes de EE.UU. de destruir las armas nucleares de Pakistán o sabotear sus capacidades estratégicas. La literatura académica no se hace eco de dicho alarmismo y los círculos de formulación de políticas no se interesan por esas teorías inverosímiles. Como es de esperar en cualquier estado con armas nucleares, las autoridades pakistaníes hacen hincapié en que Pakistán no cerrará los ojos incluso frente a las amenazas más remotas a su seguridad. No obstante, la política de disuasión nuclear de los EE.UU. no se percibe como una amenaza.