06/24/2013 - 11:53

Cómo la política de Estados Unidos perjudica el desarme

Si los ensayos de esta Mesa Redonda de mis colegas Sadia Tasleem y Manpreet Sethi son un indicio de la forma en que Pakistán y la India perciben mutuamente sus políticas nucleares, la importancia de la disuasión nuclear en el Sur de Asia será cada vez mayor. Aumentará la cantidad de ojivas nucleares, así como de los vehículos lanzadores. Los activistas de la no proliferación pueden tener la esperanza de que, al convencer a Pakistán y la India de eliminar sus arsenales nucleares y unirse al Tratado de No Proliferación Nuclear como estados sin armas nucleares, será más difícil que los terroristas puedan acceder a estas últimas. Sin embargo, de acuerdo a los puntos de vista de mis colegas, estas esperanzas parecerían ser muy poco realistas.

Ahora bien, volviendo al tema central de esta Mesa Redonda —es decir, cómo la política de disuasión de EE.UU. repercute sobre la seguridad internacional y los esfuerzos en pos de la no proliferación y el desarme— leí con gran interés los argumentos de Tasleem sobre la forma en que la política de EE.UU. vincula la disuasión nuclear al terrorismo. Escribe que este vínculo "sobrevalora la eficacia de la disuasión y, desde una perspectiva exterior, parecería servir únicamente para reafirmar el valor que la política de seguridad de los EE.UU. otorga a las armas nucleares". Si la entiendo bien, cree que el vínculo es artificial y que constituye solo un pretexto más para que Estados Unidos pueda seguir dependiendo en gran medida de su arsenal nuclear. A su vez, cuando escribe que este vínculo "crea serios desafíos para los partidarios de la no proliferación y el desarme en estados que cuentan con pequeños arsenales nucleares", supongo que se refiere en primer lugar a su propio país, Pakistán. En conjunto, las percepciones de Tasleem solo refuerzan mi convicción de que la eliminación de las armas nucleares del mundo, aunque es un fin noble, es poco realista en un futuro previsible.

Entretanto, Sethi escribe que "Rusia y China consideran amenazante el empeño de Washington en la defensa contra misiles balísticos y su iniciativa Ataque Global Inmediato". Solo puedo confirmar que su impresión es correcta. No logro comprender cómo puede pensarse que estos dos proyectos de EE.UU. contribuyen de alguna manera a los esfuerzos antiterroristas y en particular a la no proliferación. Por el contrario, solo aumentan el riesgo de un conflicto nuclear entre las grandes potencias y hacen que las armas nucleares sean más atractivas. Como mínimo, disuaden a Rusia de llevar a cabo nuevas reducciones de su arsenal nuclear y a China de mantener su arsenal nuclear en los niveles actuales.

Desde el punto de vista de Rusia, el Ataque Global Inmediato es un concepto muy peligroso. La idea es que el ejército de EE.UU. sería capaz de atacar rápidamente cualquier punto del planeta con armas convencionales de alta precisión portadas por sistemas de vectores estratégicos (principalmente lanzadas desde submarinos). El impulso inicial del proyecto se debió a la incapacidad de EE.UU. en 2001 de llegar hasta Osama bin Laden en su complejo de cuevas de Tora Bora, en Afganistán. Sin embargo, existe un problema fundamental: los sistemas rusos de alerta temprana no pueden distinguir entre los misiles convencionales y los misiles de largo alcance provistos de armas nucleares. Las posibles consecuencias que aparejaría el lanzamiento de un misil en dirección a Rusia son evidentes. Esto es particularmente preocupante porque la ruta más corta hacia una amenaza originada al sur de Rusia (donde se originan la mayoría de las amenazas actuales) podría extenderse sobre el Polo Norte, y esto podría llevar fácilmente a que los misiles pasaran por encima del vasto territorio de Rusia. Este es el ejemplo más evidente de una amenaza de misiles para Rusia, pero puede haber otros. Por ejemplo, un misil balístico lanzado desde un submarino (SLBM, por sus siglas en inglés) desde el Atlántico Norte hacia un blanco en algún país al sur de Rusia, no volaría sobre el Polo Norte pero pasaría sobre Rusia. Lo mismo ocurre con los SLBM lanzados desde el Pacífico central.

Mientras tanto, Estados Unidos sigue desarrollando su sistema de defensa contra misiles balísticos, a pesar de las preocupaciones y objeciones de Rusia y China. La defensa antimisiles de EE.UU. solo desalentará a estos dos países, y tal vez a otros, de reducir el papel de las armas nucleares en sus propias doctrinas militares. La disuasión depende del equilibrio. Si se altera el equilibrio estratégico entre Rusia y Estados Unidos, a Moscú le resultará imposible seguir reduciendo su arsenal nuclear. Las reducciones a partir de un cierto nivel dejarían a Rusia sin un elemento de disuasión nuclear creíble.