07/11/2013 - 09:36

La energía, las mujeres y la gobernanza

La diferencia de opinión entre los participantes de la Mesa Redonda es pequeña. A tal grado que difieren, pero probablemente es debido a las diferencias entre los países de origen de los autores. En el Nepal de Dipak Gyawali y en la Indonesia de Tri Mumpuni, tal vez es más fácil adoptar un modelo de generación eléctrica que se basa en "lo pequeño es bello". La India, por su vasta población, debe adoptar tanto proyectos grandes como proyectos menores para satisfacer sus necesidades.

Pero en cualquier país en vías de desarrollo, no se puede empoderar a las mujeres, ni reducir su carga, únicamente al establecer sistemas que generan y suministran electricidad. Los sistemas de gobernanza también deben ser tomados en cuenta.

En su ensayo de la segunda ronda, Gyawali discutió la autonomía ideal de las aldeas de Mohandas Gandhi. Este ideal yace en el centro de un modelo contemporáneo y descentralizado de gobierno a nivel comunitario, conocido como panchayati raj, que la India aprobó mediante una enmienda constitucional en 1992. En la India tradicional, cinco ancianos, que se organizan en un panchayat —literalmente, una asamblea de cinco— supervisan los asuntos de la aldea. Bajo esta ley actual, un grupo de aldeas elije un panchayat, que asume la responsabilidad de la gestión hídrica, de instalaciones de salud y saneamiento, proyectos forestales, vivienda rural, caminos y demás. Los candidatos del panchayat compiten como independientes, no como miembros de un partido político; y para asegurarse que el panchayat sea representativo, algunos escaños se reservan tanto para las mujeres como para las personas de castas inferiores que tradicionalmente han sido excluidas de instituciones como éstas. El sistema panchayat también incluye un gram sabha, o una asamblea en la aldea, en la que cualquier residente puede participar en la toma de decisiones en asuntos de orden público.

Más de un millón de mujeres son parte de los panchayats en la actualidad, y su participación marca una diferencia real y positiva en la forma de gobierno local. Conforme a una serie de encuestas e informes, las mujeres que son miembros del panchayat típicamente intentan asegurarse de que los fondos para el desarrollo se utilicen de manera adecuada. Si hay que escoger entre ganancias y el bienestar de la comunidad, las mujeres por lo general favorecen esto último.

Sin embargo, como cualquier cosa en la democracia, el sistema panchayat dista de ser perfecto.  Muchas de las mujeres que ocupan escaños en los panchayats tienen miedo de hablar en las reuniones; si hablan, a menudo son ignoradas por los hombres. Y muchas de las mujeres que participan en los panchayats admiten que en realidad ellas sustituyen a sus esposos, padres o hermanos. Pero ya han transcurrido más de 20 años desde la enmienda constitucional de 1992, y un número creciente de mujeres se han dado cuenta cómo funciona el sistema y cómo hacer sentir sus voces.

¿Por qué es esto importante para la energía? Es relevante en maneras muy concretas. He entrevistado a las mujeres con escaños en los panchayats y he visto como su participación ha marcado la diferencia en temas locales energéticos. Por ejemplo, en un grupo de aldeas en Bihar, uno de los estados más pobres de la India, una mujer electa como mukhiya, es decir presidente de un panchayat, decidió utilizar fondos disponibles de desarrollo para instalar alumbrado solar en zonas públicas para que las mujeres se sintieran más seguras al anochecer. Y cuando las mujeres participan en la toma de decisiones, hay una mayor probabilidad de que se responda a los problemas de necesidades energéticas, tales como combustible para la cocina. Los mujeres miembros de panchayat han insistido en algunas zonas que los proyectos forestales de la comunidad deben centrarse en diferentes maneras de plantar árboles para satisfacer la demanda de madera para el combustible, en vez de las maneras que pudiesen ser más lucrativas comercialmente, como suelen preferir los hombres. Cuando a las mujeres se les ofrece recursos fiables de energía renovable, por lo regular suelen aceptar antes que cualquiera y efectivamente insisten que deben utilizarse.

Los participantes de la Mesa Redonda han argumentado a favor de un sistema energético descentralizado como el sistema solar o microhídrico, y a favor del control local. Instaurar sistemas energéticos que se basan en este último principio podrá tener un efecto positivo en la vida de las mujeres pobres. Pero el mayor reto es convencer a los gobiernos que acepten políticas energéticas equitativas y respetuosas del medioambiente. Tal vez el cambio verdadero en este sentido podría alcanzarse al fortalecer los modelos de gobernanza, tales como el sistema panchayat, donde la voz de las mujeres sí cuenta.