07/18/2013 - 06:37

Golpes fuertes pero no fracasos

En la Segunda Ronda, mi colega Manpreet Sethi recalcó correctamente que la penetración terrorista de sitios militares sensibles es un asunto realmente preocupante. Sin embargo, se centró concretamente en las vulnerabilidades de Pakistán en relación con el terrorismo, y esto simplifica demasiado las cosas. La historia reciente de ataques terroristas -contra los Estados Unidos en 2001, Londres en 2005, Mumbai en 2008, Noruega en 2011, y la base naval aérea Mehran de Pakistán ese mismo año- demuestra que los terroristas pueden atacar en cualquier lugar, aún en los más inesperados, y pueden hacerlo utilizando técnicas imprevisibles. Tanto Pakistán como otros estados simplemente se enfrentan con limitaciones cuando se trata de garantizar la seguridad. Los mecanismos de seguridad global también afrontan estas limitaciones.

Vale la pena también tener en cuenta que las sublevaciones internas son comunes en el sur de Asia, de seguro en Pakistán, pero también en India. Señalar solamente a un país saca el problema de contexto y no soluciona nada. En lugar de eso, las naciones deberían cooperar entre sí para abordar los problemas complejos de seguridad. Al mismo tiempo, los países que son especialmente susceptibles a las amenazas terroristas, como Pakistán, no deben bajar la guardia en ningún momento.

Reconsiderar las suposiciones. En su ensayo de la Segunda Ronda, Sethi sugirió también que soy pesimista en relación con las posibilidades del desarme nuclear universal. Tiene razón. De hecho, creo que el control de armas y los regímenes de no proliferación enfrentan golpes fuertes. Sin embargo, hasta ahora no han fracasado.

Para garantizar que no fracasen, debe reducirse la relevancia de las armas nucleares en la política internacional. Si bien coincido ampliamente con la crítica de Evgeny Buzhinsky en la Tercera Ronda sobre la propuesta de Sethi de prohibir el uso o amenaza de uso de armas nucleares, creo que la relevancia de las armas nucleares puede reducirse por otros medios.

Un enfoque importante consiste en rebatir y cambiar los puntos de vista convencionales sobre la disuasión, dado que, mientras que los líderes políticos crean en el valor de la capacidad de disuasión de las armas nucleares, la relevancia de estas últimas no disminuirá, o en cualquier caso, no disminuirá en las naciones con armas nucleares con capacidades militares convencionales comparativamente más débiles y entornos de seguridad nacional que consideren amenazantes. Por lo tanto, es importante que, en todos los países que tengan o aspiren a tener arsenales nucleares, los académicos y, en definitiva, los responsables de la toma de decisiones, reconsideren algunas creencias ampliamente generalizadas pero no comprobadas sobre la disuasión nuclear. Esto incluye la idea de que las armas nucleares emparejan los desequilibrios de poder, que la disuasión ha evitado las guerras entre rivales con armas nucleares, y que la disuasión garantiza la seguridad y soberanía, en particular para los estados más débiles.

Ward Wilson, del Centro James Martin de Estudios de No Proliferación, ha sido pionero en el trabajo en este sentido, en su libro Five Myths About Nuclear Weapons ("Cinco mitos sobre las armas nucleares"). No obstante, la eficacia de la disuasión nuclear merece ser objeto de ulteriores investigaciones, estudio y discusión. Ahora bien, este tipo de investigación depende en cierto grado de la desclasificación de documentos de archivo, y con frecuencia las cuestiones nucleares se cubren en gran medida con un velo de silencio. Las investigaciones sobre la disuasión y las cuestiones relacionadas continuarán presentando desafíos hasta que se logre una mayor transparencia en todos los estados con armas nucleares.

Para finalizar, mis colegas han sostenido que las armas nucleares no pueden resolver los problemas del siglo 21, y Sethi afirma que estas armas solo sirven a los intereses nacionales limitados. Yo iría incluso más allá y preguntaría si las armas nucleares sirven incluso a los intereses nacionales. Si no es así, pero los líderes nacionales continúan creyendo lo contrario, resulta difícil imaginar que los esfuerzos de no proliferación, sin mencionar las iniciativas en pos del desarme universal, puedan tener éxito a largo plazo.