08/19/2013 - 10:50

Seguridad, confianza y equilibrio

Los tres ensayos publicados en esta Mesa Redonda hasta ahora han afirmado la necesidad de un control responsable del comercio de tecnología y productos nucleares. Todos los autores desean que el comercio nuclear fluya sin problemas entre los países con sectores de energía nuclear nuevos o emergentes y, a su vez, minimizar las circunstancias que impiden dicho flujo.

Sin embargo, en el terreno nuclear pueden darse episodios trágicos que interfieren con el comercio. Tras el accidente ocurrido en Three Mile Island en 1979, transcurrieron décadas antes de que se aprobara un nuevo proyecto de energía nuclear en los Estados Unidos. A su vez, un incidente como el desastre ocurrido en la Planta Nuclear de Fukushima Daiichi en 2011 puede alterar el comercio nuclear en lugares muy alejados. Fukushima, por ejemplo, ha perjudicado el sector de la energía nuclear en India, cuyo programa para la expansión de la energía nuclear, muy ambicioso, ha debido afrontar desafíos recientes en forma de protestas contra las centrales nucleares planificadas de Kudankulam y Jaitapur.

Pero la seguridad nuclear se interrelaciona en muchas formas con la seguridad y las salvaguardias nucleares. Antes de Fukushima parecía que la polémica en torno a la seguridad había comenzado a disminuir. El accidente hizo resurgir la cuestión, justo cuando la seguridad nuclear estaba adquiriendo mayor importancia en las políticas globales, debido a la Cumbre de Seguridad Nuclear en 2010. Así pues, en la siguiente cumbre del año 2012, los esfuerzos se centraron en combinar la seguridad y la protección nucleares. Entretanto, las salvaguardias siempre son un tema importante para el comercio nuclear, dado que este se lleva a cabo en un contexto internacional caracterizado por la existencia de armas nucleares. Esto no es menos cierto tras las secuelas de Fukushima, puesto que los planes de expansión de la energía nuclear de algunos países están logrando sobreponerse a los retos que planteó el accidente.

Puntos de desacuerdo. Mis colegas de la Mesa Redonda y yo estamos de acuerdo en muchos puntos. Todos consideramos que el Grupo de Suministradores Nucleares (GSN) y sus directrices deben generar mayor confianza, no solo entre las naciones suministradoras, sino también en la comunidad internacional. No obstante, aunque comparto la preocupación de mi colega Kayhan Barzegar de que las políticas del GSN pueden dar lugar a discriminación, discrepo con algunas de sus afirmaciones. En mi opinión, cuando dice "Si las directrices del GSN se hubieran seguido atentamente... no habría mucho lugar para medidas discriminatorias... [contra] un signatario del TNP como Irán", confunde las funciones del GSN y del Tratado de No Proliferación Nuclear. En realidad existe una correlación limitada entre ambas instituciones, pero Barzegar parece creer que los problemas de Irán de cara al tratado podrían resolverse de alguna manera a través de las políticas del GSN.

Tampoco creo que haya mucho margen para relacionar la excepción que el grupo concedió a India en 2008 con las restricciones al comercio impuestas a Irán por el GSN. A pesar de que India es un país con armas nucleares que está fuera del régimen del tratado, ha firmado un gran número de importantes iniciativas globales sobre no proliferación, y se considera que prácticamente no tiene antecedentes en materia de proliferación. Los antecedentes de Irán en relación con la proliferación son variados, lo que explica sus dificultades actuales. Es más, yo diría que Irán está complicando el comercio nuclear para otros países; el programa nuclear de Teherán hace que recaigan sospechas infundadas sobre todos los demás.

En otro orden de cosas, Raymund Jose G. Quilop se refiere en su ensayo a las percepciones equivocadas y a la desconfianza que caracterizan las relaciones entre los países que cuentan con tecnología nuclear y los que no la tienen. Sin embargo, lo fundamental es lograr que todo el mundo confíe en nuevos beneficiarios de tecnología nuclear. Todos entienden que algunos poseedores de energía nuclear pueden incurrir en proliferación, pero este riesgo no puede eliminarse restringiendo la tecnología nuclear a un pequeño número de naciones; por el contrario, los esfuerzos deben centrarse en asegurar que los países que cuentan con tecnología nuclear ingresen a las filas de controladores de tecnología responsables. Mientras la globalización lleva a que la actividad económica se extienda en todo el mundo, también deben extenderse las fuentes de energía, y limitar el número de países con energía nuclear no resuelve los problemas. De hecho, podría suceder que la demanda de energía nuclear determine cuántos países cuentan con tecnología y productos nucleares, y no al revés.

Los nuevos participantes con energía nuclear sin duda deben garantizar que participantes no estatales irresponsables, sobre todo terroristas, no accedan a la tecnología nuclear. Coincido con Quilop en que deberá prestarse atención especial a las cuestiones relacionadas con los controles a las nuevas exportaciones y transbordos. Sin embargo, para garantizar que la tecnología nuclear se difunda y utilice con fines responsables, el GSN deberá lograr un nuevo equilibrio, que deberá contar con una amplia aceptación, entre los intereses comerciales y los relacionados con la seguridad. A fin de lograr este objetivo, el GSN mismo deberá reestructurarse.