08/20/2013 - 09:34

Adquiriendo una nueva perspectiva

Este análisis en la Mesa Redonda ha sido muy provocador y me ha hecho ver de otra manera ciertos temas que rodean la conversión de los reactores de investigación de Kazajistán de uranio altamente enriquecido (HEU) a uranio poco enriquecido (LEU).

Los dos reactores de investigación activos del Centro Nuclear Nacional de Kazajistán (NNC) no requieren cargar combustible muy a menudo. En parte por este motivo, Kazajistán nunca ha desarrollado la capacidad para fabricar combustible para reactores. Si los reactores kazajos de investigación cambiaran a uranio poco enriquecido, la dependencia actual de fabricantes extranjeros de combustible probablemente perduraría. Por lo tanto, a primera vista, parecería normal que la empresa rusa, que actualmente produce combustible para el reactor del centro, proporcione el combustible de LEU después de que ocurra la conversión.

Pero tal vez no sea tan normal como parecería al principio. Esto se debe a que el combustible de LEU se enriquece a un nivel más bajo que el nivel del combustible de HEU; por lo tanto, para que el combustible poco enriquecido dé un rendimiento cercano al del combustible altamente enriquecido, la densidad del uranio en la matriz del combustible tiene que aumentarse. Pero esto conlleva implicaciones para la fabricación de combustible: la etapa del proceso en la que se convierte el combustible enriquecido en el ensamblaje adecuado para su uso en un reactor. Es decir, las tecnologías existentes para la producción de HEU no son, aún después de haber cambiado a uranio poco enriquecido, compatibles con los procedimientos existentes para la fabricación de combustible de LEU. Esto significa que las técnicas de fabricación para el combustible poco enriquecido probablemente deberían ser diseñadas empezando de cero.

Y como la conversión requiere tantos cambios, la empresa que actualmente fabrica combustible para los reactores kazajos de investigación no tendría ninguna ventaja sobre otras empresas competidoras, aparte de sus antecedentes laborales con Kazajistán. Por lo tanto, parece apropiado que las autoridades kazajas, si la conversión se lleva a cabo, hagan una evaluación objetiva de todo el mercado de suministradores de combustible de LEU y que no le otorguen un estatus especial al suministrador existente de combustible.

Otro problema sobre el cual he estado pensando como resultado de esta Mesa Redonda es la manera exacta para llevar a cabo la conversión en los reactores kazajos. Los reactores que pertenecen al NNC se usan constantemente para proyectos de investigación, la mayoría para la energía nuclear (incluyendo la fusión). El Centro se puso de acuerdo con clientes sobre su programa de trabajo hasta el 2018, y ya presentaron propuestas para proyectos con fechas en el futuro, incluyendo el 2020. Efectivamente, estos programas desempeñan un papel importante en el presupuesto del NNC.  El cierre de cualquier reactor sería indeseable porque el Centro no podría evitar pérdidas financieras durante la conversión y, aunque la conversión tuviera éxito, tomaría tiempo volver a establecer las actividades del reactor.

Por lo tanto, si la conversión procede, las interrupciones a los proyectos de investigación deben ser minimizadas. ¿Cómo podríamos hacerlo? Una opción, si es posible técnicamente, sería reemplazar el combustible de HEU por LEU pero poco a poco, durante las recargas planeadas.   EL NNC podría implementar este método en su reactor IVG, donde se han llevado a cabo estudios preliminares que han demostrado que la conversión no requeriría cambios en algunos de los sistemas de reactores -- por ejemplo, a los sistemas de control y de protección. Sin embargo, este método va requerir que las autoridades kazajas y sus socios internacionales, tales como el Laboratorio Nacional de Argonne y la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de EE.UU., lleguen a un acuerdo sobre el calendario de la conversión. Además, estos socios necesitarán tomar decisiones sobre el otorgamiento de compensación por pérdidas financieras en lo referente a la conversión.

No tiene mucho sentido. Mis colegas Pablo Cristini y Charles Piani han sostenido un debate sobre si el límite ampliamente reconocido entre el uranio poco enriquecido y altamente enriquecido debe permanecer en el nivel actual, a un 20 por ciento de uranio 235, o si debería aumentar. En mi opinión, el límite existente se basa en criterios razonables. Cualquier intento de cambiar el límite tendría que ser aceptado por la comunidad nuclear internacional y por varios organismos regulatorios, pero las posibilidades de que esto ocurra son muy bajas, por lo tanto no tiene mucho sentido pedir un aumento. Desde mi punto de vista, sólo hay una opción para convertir los reactores a LEU, hacerlo con el límite de un 20 por ciento en mente.