08/22/2013 - 07:42

Un método equilibrado, estándares coherentes

Hasta ahora en sus ensayos, Maryam Javan Shahraki y Selim Can Sazak no han concordado sobre si Irán representa una amenaza de seguridad en su región y en el mundo y sobre cuáles serían las ramificaciones de esto. Sin embargo, parece que concuerdan fundamentalmente con la idea que expresé en mi primer ensayo -- que un país como Irán, al igual que los no adherentes del tratado, como Israel, Pakistán y la India, deben participar cabalmente en el proyecto de no proliferación si el Tratado sobre no proliferación nuclear (TNP) seguirá siendo fuerte.

Desde mi punto de vista, la comunidad mundial se caracteriza, hoy en día, por la división entre países preparados para tomar medidas enérgicas en contra de promotores potenciales de proliferación, ya sea unilateralmente o por medio de coaliciones, y aquellos países más preocupados por saber si los Estados con armamento nuclear van a tomar pasos más rápidos hacia la eliminación de sus arsenales nucleares. Aun si las naciones alrededor del mundo se comprometen completamente con la no proliferación, las dos potencias mundiales más grandes (Estados Unidos y Rusia), de todas formas, deben dar el buen ejemplo al lograr el desarme de manera más activa.

Pero tampoco se trata sólo de marcar bien las pautas. Como escribió Shahraki en su primer ensayo, cada Estado con armamento nuclear es un promotor potencial de proliferación, y esto incluye a los Estados con armamento nuclear reconocidos bajo el tratado. Aunque la potencial proliferación iraní es un tema de acalorado debate, la idea de que un Estado con armamento nuclear pudiera transferir tecnología, materiales o armamento nuclear a otros países también es aterrorizante. De cualquier modo, si el régimen del tratado va a sobrevivir, se debe avanzar tanto en la no proliferación como en el desarme. Un marco verdadero para la abolición debe ser establecido -- uno que proporcione la eliminación sistemática y verificable de armas nucleares y que en el proceso las deslegitimen aun más.

La discusión de Sazak y Shahraki sobre Irán ha levantado otra cuestión preocupante para el régimen del tratado; los estándares utilizados para supervisar las actividades de países que buscan desarrollar programas pacíficos de energía nuclear. Como la energía nuclear crea la posibilidad  de que se desate un incremento de armamento nuclear, la supervisión de los programas es crucial -- pero la manera en que esto se lleva a cabo en la actualidad crea problemas.

En su segundo ensayo, Sazak plantea las maneras en que se muestra a Irán resistiéndose a las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Sin embargo, tenemos que tener presente la postura oficial de Irán; que sus actividades nucleares ya están bajo supervisión total del organismo. Además, Irán ha declarado en el pasado que abre las puertas de sus instalaciones atómicas para que las inspeccionen. Irán también acusa al organismo de exigir inspecciones que sobrepasan las obligaciones legales del país. Para prevenir que situaciones como éstas se repitan, y para obtener la cooperación de todas las partes en la disputa nuclear, es esencial que todos los países estén de acuerdo en un sistema más específico y vinculante de supervisión. De esta manera, se podría garantizar la transparencia de los programas nucleares y no se socavaría la autoridad de verificación de la organización. Es decir, si el OIEA implementara inspecciones basándose en los mismos estándares en todo tipo de situación, las quejas sobre sus métodos y actividades disminuirían.