09/05/2013 - 09:39

Para un banco de combustible, la equidad es fundamental

La idea fundamental detrás de un banco internacional de combustible es que pondría a disposición de los estados signatarios, de manera confiable y no discriminatoria, el abastecimiento de emergencia de uranio poco enriquecido a precio de mercado. Los Estados que decidan ser miembros del banco de combustible, confiarían en que el acceso al combustible usado en reactores no sería interrumpido. A cambio, ellos renunciarían a su derecho de enriquecer uranio y reprocesar el combustible gastado por su cuenta. Dicho acuerdo podría ser adecuado para una serie de Estados. Pero para otros, distaría de ser ideal.

Algunas naciones podrían albergar varias objeciones a un banco de combustible. Primeramente, un banco de combustible podría garantizar el abastecimiento de combustible poco enriquecido a precio de mercado, pero no proporcionaría protección en contra de la volatilidad de precios. Se diseñaría el banco de combustible de manera de proporcionar combustible sólo cuando se presentara la necesidad -- esto es, cuando ocurrieran interrupciones en la cadena normal de abastecimiento de combustible nuclear. Pero cualquier interrupción de esta índole implicaría precios de mercado más altos, por lo tanto la existencia de un banco de combustible no evitaría el consiguiente aumento delcosto de generación de electricidad. (Sin embargo, cabe mencionar que el costo del combustible nuclear representa sólo una pequeña fracción de los gastos totales de operación de una planta nuclear).

Segundo, algunos Estados podrían mostrarse reacios a asociarse a un banco internacional de combustible, alegando que podrían estar expuestos a la imposición de requisitos adicionales a los que exige el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Los países sobre los que se impondría una moratoria en el establecimiento de nuevas instalaciones nucleares para el enriquecimiento y reprocesamiento del combustible gastado, podrían ver tales restricciones como violaciones a sus derechos soberanos. (Según entiendo, las instalaciones existentes tendrían permiso de operación hasta el final de sus vidas útiles.) Después de todo, si un Estado es parte del TNP, si cumple con todos los requisitos del tratado y accede a un Acuerdo de Salvaguardias que somete sus instalaciones y actividades nucleares a la supervisión internacional, ¿por qué deberían renunciar a su derecho de llevar a cabo los procesos asociados al el ciclo de combustible?

Tercero, los adherentes del tratado podrían considerar que algunos de los requisitos propuestos por el banco de combustible, tales como el hecho de que las naciones clientes deberán ceder su derecho al enriquecimiento doméstico de uranio, interfieren con su capacidad de desarrollar un programa auto-sostenido y económicamente viable de la energía nuclear. Jordania, mi propio país, ha estado interesado en la energía nuclear para alcanzar una mayor independencia energética, garantizar una fuente más segura de combustible, utilizar depósitos autóctonos de uranio y evitar los altos costos de la generación de electricidad con hidrocarburos. Requerir que un país como Jordania renuncie al enriquecimiento doméstico y que en su lugar, dependa de abastecedores internacionales para servicios de enriquecimiento, es pedirle que renuncie a oportunidades significativas de crecimiento económico.

Negarle a los clientes del banco de combustible su capacidad de reprocesar el combustible gastado podría tener el mismo efecto -- esto es, la violación de los derechos nacionales, conforme a lo dispuesto en el TNP, para desarrollar programas integrales y pacíficos de energía nuclear. A mi juicio, se debería alentar a los adherentes del tratado al reprocesamiento del combustible gastado, siempre bajo procedimientos estrictos de verificación. Esto permitiría estabilizar el combustible gastado y reducir los desechos ; recuperar los nucleidos que podrían ser útiles para la producción adicional de energía y para aplicaciones médicas e industriales; y llevar a cabo las actividades de investigación y desarrollo, que quizá lleven hacia la mejora de la seguridad y del desempeño de los reactores nucleares. En cualquier caso, restringir tales actividades en los Estados con armamento nuclear, así como a un número selecto de Estados sin armamento nuclear, parecería crear un monopolio injusto en la cadena de abastecimiento del combustible nuclear.

Un banco de combustible no debería negar el apoyo que el TNP garantiza a las naciones que buscan desarrollar un programa pacífico de energía nuclear. Desafortunadamente, el concepto del banco internacional como se está concibiendo actualmente presentaría un carácter discriminatorio. No reconoce el cumplimiento a largo plazoque la mayoría de los Estados signatarios han demostrado con el tratado y, además, vulnera el derecho soberano de estos Estados a desarrollar un programa integral y pacífico de energía nuclear.

Sin embargo, debería ser posible formular la idea de un banco de combustible de tal manera que el cumplimiento con el TNP se vea fortalecido y que los Estados sin armamento nuclear sean premiados por adherira los mandatos del tratado. Muchas de las flaquezas del concepto de banco de combustible, tal como existe actualmente, podrían ser eliminadas, o mejoradas significativamente, si incluyera el principio básico que subyace en "Átomos para la Paz" y el artículo IV del tratado: promover las tecnologías nucleares seguras, protegidas y pacíficas. Por lo tanto, insto fuertemente que cualquier banco de combustible sea diseñado de manera que permita que los Estados miembro desarrollen programas integrales de energía nuclear que sean adecuados para sus necesidades domésticas. Dichos programas deben conducirse de manera transparente, desde luego, y bajo supervisióndel Organismo Internacional de Energía Atómica. No obstante, no se debe pedir a los signatarios del TNP que renuncien a sus derechos soberanos.