10/10/2013 - 07:10

Evaluando los controles disponibles

En el ensayo de la segunda ronda, Jaime Aguirre Gómez puntualizó que ahora no es  momento para presentar más argumentos a favor del desarme, sino tiempo para un plan de acción hacia el desarme. Simpatizo ampliamente con el punto de vista de que un plan urgente de acción hacia el desarme es necesario. Pero desde mi punto de vista, el plan no puede separarse del argumento. El argumento a favor del desarme siempre debe tener presente la importancia otorgada a los peligros humanitarios intrínsecos en el mundo, donde algunas naciones, mediante su posesión de arsenal nuclear, ponen en gran riesgo a todos los seres humanos. Muy a menudo, la conversación sobre las armas nucleares se centra solamente en temas abstractos de la seguridad estatal. Los argumentos humanitarios se enfocan más en los seres humanos –aquellos que sufrirían los efectos de una detonación nuclear.

No obstante, vale la pena reflexionar sobre las estrategias que los países sin armamento nuclear deben utilizar para forzar el desarme de los estados con armas nucleares. Ninguna acción por sí sola puede tener un efecto significativo y es necesario el desarrollo de una serie de posibles planes de acción.

Un punto de partida supondría serios esfuerzos para establecer una convención sobre armas nucleares similar a la convención modelo que entregó Costa Rica y Malasia a Naciones Unidas en 2007. Hoy en día, dado el aire de fatiga alrededor del Artículo VI en el Tratado de No Proliferación Nuclear (que requiere que los signatarios lleven a cabo negociaciones hacia el desarme), se requiere un nuevo impulso –y un esfuerzo importante para establecer una convención que pudiese dar ese impulso. Efectivamente, la convención sigue de manera lógica la opinión consultiva de 1996 emitida por la Corte Internacional de Justicia, que –a pesar de que no tuvo peso sobre la legalidad de poseer armamento nuclear— determinó que "la amenaza o el uso de armas nucleares, por lo general, va en contra de las reglas de derecho internacional aplicables al conflicto armado y, en particular, en contra de los principios y reglas de derecho humanitario". Un impulso hacia una convención vinculante obligaría a los estados con armamento nuclear a considerar de nuevo sus programas nucleares de manera fundamental. Y los estados sin armamento nuclear, al imponer presión en el desarme internacional, podrían desempeñar un papel clave en dicha iniciativa.

Los estados sin armamento nuclear podrían buscar una variedad de estrategias distintas para forzar el desarme. Podrían dar pasos relativamente cortos como, por ejemplo, cabildear con  diplomáticos de los países con armas nucleares o reclutar celebridades para hacer una campaña de concientización que pudiese intensificar la presión para el desarme internacional. Los estados sin armamento nuclear, por su parte, podrían considerar el uso de medidas más convincentes, tales como la imposición de restricciones en el comercio o en el uso de aguas territoriales y espacios aéreos. Estos estados incluso podrían introducir el tema de desarme en las negociaciones para el patrimonio global –por ejemplo, podrían indicar que su cooperación en temas de cambio climático depende del compromiso concreto para alterar la conducta nuclear. Pero a la larga, el reto es  cómo cambiar la mentalidad. Un día, el armamento nuclear deberá ser considerado como legado de una época pasada y el nuclearismo será visto no como una fuente de estatus como lo era hasta ahora, sino de vergüenza— parecido al apartheid.

Robert Mtonga escribió en su segundo ensayo que, al presentar argumentos humanitarios para el desarme, a veces se producen respuestas inesperadas, como cuando las personas reaccionan a la discusión de los bombardeos en Hiroshima y Nagasaki como si fueran aberraciones que probablemente no volverán a ocurrir. Tales actitudes pueden ser explicadas por el analfabetismo nuclear, en el cual las personas no comprenden la capacidad de destrucción de estas armas nucleares— aún cuando se les ha explicado con anterioridad. ¿Cuál es la solución para este problema frustrante? Seguir presentando el argumento humanitario.