10/10/2013 - 08:46

Qué pueden hacer los biocombustibles

En las últimas tres décadas, la cantidad de tierra asignada a los cultivos de comida ha aumentado a una tasa bastante razonable, pero la producción mundial de alimentos se ha expandido de manera significativa. La Organización de Alimentos y Agricultura de la ONU pronostica que los patrones serán similares en las décadas futuras: la demanda de alimentos, de ahora en adelante a 2050, aumentará a una tasa anual de 1.1 %, pero este aumento en la demanda será satisfecho sólo mediante ganancias de productividad, con apenas un pequeño aumento en la cantidad requerida de tierras para cultivos. Si las ganancias de productividad llegan por debajo de las expectativas, habrá mucho terreno disponible para que se expanda el cultivo. En sí, la disponibilidad de la tierra no es el mayor obstáculo para la expansión de la producción bioenergética.

Sin embargo, el cambio climático podría afectar de manera negativa la productividad de la biomasa (es decir, la producción de cultivos agrícolas y materia prima de bioenergía) debido al aumento en las temperaturas y a la disponibilidad reducida de agua. Algunas personas argumentan que los efectos de estos cambios podrían ser bastante severos en el mundo en vías de desarrollo. Hoy en día, las temperaturas en áreas tropicales, según este argumento, son casi ideales para el crecimiento de los cultivos tropicales y las temperaturas más altas dañarían seriamente la productividad. Las zonas templadas, por otro lado, podrían percibir un mayor rendimiento así como temperaturas más altas. Como la mayoría del mundo en vías de desarrollo está ubicada en el trópico, los efectos de las temperaturas altas serían especialmente graves en los países más pobres. Pero aquí se debe avanzar con cuidado. Si la temperatura promedio aumenta 2 grados Celsius o más, el medio ambiente cambiará de varias maneras con toda certeza; no obstante, predecir con exactitud cómo se verá afectada cada región específica es muy difícil. No es tan fácil concluir que la reducción en la producción agrícola será más pronunciada en los países en vías de desarrollo.

No obstante, si uno asume que temperaturas promedio más altas alrededor del mundo afectarán de manera adversa la producción de biomasa, la cuestión entonces será hasta qué grado la bioenergía podría mitigar el cambio climático. La bioenergía puede generarse por buenos y malos medios. Pero si se utilizan tecnologías verdes y se siguen las políticas adecuadas, las pruebas sugieren que la bioenergía puede reducir de manera significativa las emisiones de gases del efecto invernadero y podrían mitigar de manera importante los impactos negativos del cambio climático.

Mi colega, Sergio Pacca, y yo hemos calculado que 70 millones de hectáreas de caña de azúcar plantadas en el mundo podrían —para el 2030, cuando la flota mundial de carros comprenda 1600 millones de vehículos— reemplazar toda la gasolina y diesel que se usan en carros y camiones (siempre y cuando los vehículos sean de tipo híbrido eléctrico). La caña de azúcar también podría generar la electricidad que los vehículos híbridos consumirían. De esta forma se evitarían grandes cantidades de emisiones de dióxido de carbono.

Algunos expertos creen que sin una alta dependencia de la bioenergía será imposible mantener el calentamiento planetario a menos de 2 grados. Sin embargo, si se utiliza la bioenergía adecuadamente y se buscan otras opciones de mitigación, es posible que no se cruce el límite de 2 grados (en cuyo caso el cambio climático no causaría ningún problema grave al suministro alimentario). Varios estudios han determinado que si el uso de combustibles fósiles no se reduce lo suficientemente rápido para limitar el calentamiento a 2 grados o menos, tal vez sea necesario combinar la bioenergía con la captura y el almacenamiento de carbono para reducir la concentración de gases de efecto invernadero. Esto significaría que los gases de efecto invernadero serían eliminados de la atmósfera por medio del cultivo, y luego se quemaría el cultivo para generar energía y capturar y almacenar el carbono restante. Pero los biocombustibles también podrían ser una parte importante de este método.

Para empezar, los biocombustibles derivados de algunos tipos de materia prima —principalmente caña de azúcar, pero también maíz, grasa de animal y aceite de palma plantado adecuadamente— producen menos emisiones de carbono que la gasolina y diesel durante su ciclo completo de vida. Sin embargo, la captura y almacenamiento del carbono podría en algunos casos empeorar el panorama ya que resultaría en emisiones nocivas. Este sería el caso con la fermentación de azúcar, un proceso necesario para elaborar etanol de azúcar, almidón y hasta materia celulósica. Durante la fermentación, la glucosa se divide en dos productos esencialmente: etanol y dióxido de carbono. El dióxido de carbono típicamente se suelta en la atmósfera. Sin embargo, sin tratamiento adicional, la corriente de dióxido de carbono puro podría ser enviada a acuíferos subterráneos salinos o a depósitos vacíos de gas o de aceite. Esta sería una de las maneras menos costosas de llevar a cabo la captura y el almacenamiento de carbono, ya que prácticamente la única acción requerida es el almacenamiento. Esta tecnología se está impulsando en Decatur, Illinois, y otro proyecto en Brasil ha recibido aprobación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Combinar los biocombustibles con la captura y almacenamiento de carbono es una de las pocas tecnologías que pueden eliminar el carbono de la atmósfera y reducir la concentración de carbono.

But how much climate mitigation could already have been achieved if nations had begun pursuing bioenergy on a large scale as long ago as 1980? (At that time, examples of good bioenergy projects already existed, and it was around then that publics began to learn about the possibility of climate change.) My calculations suggest that by 2015 it would have been possible, through expansion of sugarcane-based biofuels alone, to cut annual carbon emissions by nearly 9 percent. Nothing can be done today about decisions made in 1980. But in the years to come, I believe that bioenergy must be a major strategy if temperatures are to be prevented from reaching truly dangerous levels.

¿Pero cuánta mitigación climática hubieran alcanzado las naciones si hubiesen utilizado la bioenergía a gran escala desde 1980? (En ese entonces, los ejemplos de buenos proyectos de bioenergía ya existían, y fue justo alrededor de ese tiempo que el público empezó a oír sobre la posibilidad de un cambio climático). Mis cálculos sugieren que para el 2015 sería casi posible, sólo con la expansión de biocombustibles con base en caña de azúcar, reducir las emisiones de carbono en casi un 9 por ciento. Hoy no podemos hacer nada sobre las decisiones tomadas en 1980. Sin embargo, en los años venideros, creo que la bioenergía debe ser una estrategia principal si se ha de prevenir que las temperaturas alcancen niveles verdaderamente peligrosos.