11/07/2013 - 05:06

La armonía mediante la redistribución

Hay un conflicto central subyacente en varios de los ensayos de la Mesa Redonda: la idea de que se debe mitigar el cambio climático, pero a medida que se intente, el derecho de las personas más pobres al acceso a la energía no debe verse socavado. ¿Cómo será posible responder a la vez a estos dos imperativos, supuestamente en oposición? Mi respuesta es que se puede responder al problema con la redistribución de riqueza y no mediante un modelo capitalista de desarrollo.

El proceso de desarrollo, que actualmente se practica, lejos de resolver el cambio climático y de satisfacer las necesidades de los pobres está dañándolos. Más bien está matando a la Madre Naturaleza. Al desarrollo capitalista en sí no le importa la naturaleza o los seres humanos, más bien le interesa las ganancias corporativas y de las élites. Esto es verdad tanto en el mundo desarrollado como en el mundo en vías de desarrollo.

Las últimas décadas han sido testigos de un gran crecimiento económico, incluso en varios países en vías de desarrollo, pero la pobreza no ha sido erradicada. ¿Será qué la erradicación de la pobreza es una meta no realista? En realidad no es así –mientras la redistribución de la pobreza sea la razón por la que se persiga erradicar la pobreza. De acuerdo con el estudio recientemente publicado por el Centro de Desarrollo Global, eliminar la pobreza requerirá una redistribución equitativa de sólo un 0,2 por ciento del producto interno bruto, si el límite de pobreza se dictara en $1,25 dólares por día. Eliminar la pobreza con un límite establecido de $2 dólares por día requeriría la redistribución equitativa de sólo un por ciento del PIB global. (Pero, ¿qué tan realista es el límite de $2 dólares por día? ¿Ha intentado alguna vez vivir con dos dólares por día?)

Si el paradigma del desarrollo capitalista no erradicó la pobreza durante épocas de gran crecimiento, no me parece realista creer que ahora se eliminará, cuando muchas de las mayores potencias económicas están atrapadas en una crisis crónica. En efecto, parece que el desarrollo capitalista aumentaría aún más la desigualdad –tanto en el mundo desarrollado como en el de vías en desarrollo. En Estados Unidos, de acuerdo con The Economist, el uno por ciento más rico de la población ha obtenido el 95 % de las ganancias económicas conseguidas durante la recuperación de la Gran Recesión. The Hindu informó que en la India, entre 1983 y 2012, el consumo entre el 20 % de los residentes urbanos más pobres se estancó o sólo aumento marginalmente, mientras que el consumo en el decil más alto aumentó más de un 30 %. Este patrón fue cierto incluso en los periodos de mayor crecimiento económico del país.

Superar la vieja lógica. A fin de cuentas, no existe ninguna contradicción entre responder al cambio climático y a las necesidades de los pobres. Todo lo que se requiere es que se abandone el desarrollo como se practica actualmente y en cambio que haya un enfoque en la redistribución de riqueza y la obtención de armonía con la naturaleza.

Se espera, por supuesto, que la élite luche con toda su fuerza para preservar sus privilegios –aunque estos privilegios son a costa de la naturaleza y el resto de la humanidad. Los esfuerzos de la élite por proteger sus privilegios representan la mayoría de lo que se discute durante las negociaciones internacionales del cambio climático.

No significa que los ricos sean malos. Más bien su comportamiento está determinado por la lógica del capitalismo. Si el capitalista no maximiza sus ganancias, se vuelve el perdedor del mercado. Para evitarlo, él está dispuesto a explotar la naturaleza y a otros seres humanos.

Por lo tanto, la redistribución, en realidad, es un primer paso –si no se vence la lógica del capitalismo, esa lógica pronto se reafirmará y la riqueza se volverá a concentrar en un sólo grupo. Pero superar la lógica del capitalismo no será una tarea fácil. Sin embargo es la única manera en que podrá ser restaurado el equilibrio con la naturaleza, incluyendo el ámbito climático.