11/07/2013 - 11:48

En busca de varios caminos

Si la energía de biomasa va a contribuir de manera significativa a la mitigación climática  —sin representar riesgos inaceptables para la seguridad alimentaria— se requerirá un acercamiento de varias vías. Deben emprenderse programas de bioenergía a grande y pequeña escala, tanto en el mundo desarrollado como en el mundo en vías de desarrollo.

En la segunda ronda, me centré en los proyectos de bioenergía de pequeña escala en el mundo en vías de desarrollo, en especial en sus aportes al desarrollo y cómo podrían evitar emisiones de carbono. Mis colegas de la Mesa Redonda, en sus segundos ensayos, criticaron este acercamiento. José R. Moreira argumentó, como lo hizo en la primera ronda, a favor de los sistemas a gran escala de bioenergía, en particular de los biocombustibles. Roberto Bissio, que es muy escéptico de muchas de las formas de bioenergía, criticó los proyectos pequeños de bioenergía porque siente que desvían la atención de las emisiones reducidas tan requeridas en países que pertenecen en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos.

Reconozco que los proyectos de bioenergía deben realizarse a gran escala para alcanzar recortes significativos de las emisiones a corto plazo. Pero los recortes a corto plazo de las emisiones de gases de efecto invernadero no son las únicas metas. Las emisiones a largo plazo también cuentan, así como también valen la seguridad alimentaria y el desarrollo. Las tecnologías de bioenergía a pequeña escala pueden contribuir en todas estas dimensiones. Claro que es verdad que los esfuerzos a corto plazo para reducir las emisiones deben realizarse en las naciones cuyas emisiones son más altas en la actualidad (principalmente en los países desarrollados, pero también en algunos en vías de desarrollo). Sin embargo, debemos recordar que los países en vías de desarrollo actualmente están poniendo en pie infraestructura que los abastecerá con energía por mucho tiempo. Es importante que adopten estrategias energéticas sostenibles que no los aten al uso de combustibles fósiles. Los proyectos bioenergéticos a pequeña escala representan dicha estrategia.

Las tecnologías de biomasa, ya sea a grande o pequeña escala, deben ser evaluadas por sus méritos individuales e instauradas en lugares adecuados. Los proyectos grandes son adecuados para los países donde se dispone de la tierra para la producción de materia prima de biomasa sin dañar la producción de alimentos, la biodiversidad y los recursos hídricos. Estos proyectos podrían incluir, entre otras cosas, los biocombustibles y los sistemas energéticos de biomasa de multi-megavatios. Sin embargo, en las zonas rurales donde el acceso a la energía de las personas pobres imposibilita el desarrollo, a menudo los sistemas bioenergéticos a pequeña escala son adecuados. Como ya lo discutí en la segunda ronda, las cocinas eficientes de biomasa y los sistemas de biogás para cocinar podrían satisfacer las necesidades energéticas de los 2700 millones de personas que carecen de instalaciones eficientes de cocina. Y las regiones ricas en biomasa, pero carentes de combustibles fósiles podrían emplear sistemas energéticos a pequeña escala de biomasa para producir combustible líquido de transporte (y también, como un producto derivado, cantidades significativas de gas licuado de petróleo a precio competitivo para cocinar). Dichos sistemas podrían integrar la absorción y el almacenamiento de carbono y, por ende, contribuir a la mitigación climática.

No existe ninguna solución simple para la mitigación del cambio climático y para satisfacer la necesidad creciente del mundo de alimentos y energía. Todas las naciones, ya sean desarrolladas o en vías de desarrollo, deben explorar varios caminos para la mitigación climática, con proyectos a grande o pequeña escala. De cualquier forma, las tecnologías bioenergéticas, así como también la absorción y el almacenamiento de carbono, serán un componente esencial de las estrategias futuras para satisfacer las necesidades energéticas y para mantener el calentamiento global en un rango aceptable, entre 1.5 y 2 grados.