11/18/2013 - 05:33

Los pobres, iluminando su propio camino

Los patrones globales del consumo están empezando a superar la capacidad del planeta tanto en la producción de recursos como en el mantenimiento de un balance climático— pero el supuesto progreso económico depende de la perpetuación de los patrones de consumo insostenibles. Entretanto, el consumo es de amplia variedad en cada país: algunas naciones son caracterizadas por la pobreza extrema y otras por la riqueza que acapara los recursos. Esta serie de problemas sólo puede empeorar por causa del modelo de desarrollo en el que los países empobrecidos aspiran a los niveles de consumo de los países desarrollados. Lo que se necesita en realidad es que la totalidad del consumo sea limitada a niveles consistentes con la capacidad del planeta para sostener la vida humana.

El consumo en los países desarrollados claramente debe disminuir, pero si eso sucediera, los consumidores tendrían que entender el costo real de lo que consumen (costo que incluye las emisiones de carbono). El sistema económico del mundo rico fracasa miserablemente en la comunicación de los costos. Todo, desde el régimen del comercio global hasta los grandes presupuestos corporativos de mercadotecnia, suscita más consumo. En Estados Unidos, por mencionar un ejemplo, los teléfonos móviles se reemplazan en promedio cada 21 meses y los aparatos electrónicos son los  mayores contribuidores a las emisiones de gases de efecto invernadero. Es preocupante que los patrones de consumo en los países en vías de desarrollo parezcan seguir las tendencias establecidas en el mundo desarrollado. China, por ejemplo, antes conocida como la tierra de las bicicletas, se ha vuelto el mayor mercado mundial para automóviles y está pagando el precio con la contaminación del aire y los embotellamientos.

Por ende, el alto consumo no representa el mejor camino hacia el desarrollo económico y la erradicación de la pobreza. Y tal vez la mitigación climática sí representa dicho camino. La economía energética actual está mayormente centrada en unos cuantos países productores de petróleo y en otros pocos con grandes intereses en el proceso de refinamiento, distribución y demás. Si el orden global económico dependiese de la energía sostenible en vez de los combustibles fósiles, la producción energética sería distribuida ampliamente y la energía se consumiría cerca de donde se produjese. Esto eliminaría a muchos de los intermediarios y especuladores, permitiendo así el control local y la creación de las oportunidades locales para mejorar las condiciones de vida. El uso generalizado de las tecnologías renovables energéticas tales como las bombas y lámparas solares tiene la posibilidad de transformar las regiones pobres del mundo.

En la segunda ronda, Pablo Solón argumento arduamente a favor de la redistribución global de la riqueza (y también a favor de los niveles moderados de consumo). Sin embargo, en vez de la redistribución, estoy a favor de la creación de oportunidades para los pobres para que puedan crear su propia riqueza –con que lo hagan de una manera sostenible. Sí, las naciones desarrolladas deben reducir sus emisiones, pero también es importante que los países pobres eviten los mismos errores costosos que cometieron los países ricos. La clave de esto son los sistemas energéticos sostenibles (y a menudo más baratos).

La mitigación climática no puede alcanzarse mediante un sólo método, pero puede basarse en un sólo principio: la idea de que el uso energético debe ser sostenible. A niveles nacionales, regionales y globales, las medidas deben implementarse de manera que a los consumidores se les comuniquen los costos reales de lo que consumen (aunque el progreso tecnológico no debe verse obstaculizado). El uso de tecnologías sostenibles como las buenas y anticuadas bicicletas debe ser alentado (aunque algunos consumidores perciban dichas políticas como una regresión tecnológica en vez de progreso). También debe alentarse la apropiación local de la energía. Proporcionar lámparas solares a las personas pobres para que ellas iluminen su propio camino hacia la prosperidad.