01/15/2014 - 10:50

Prohibir las armas químicas no es suficiente

Desde los años 50, Oriente Medio ha pasado por numerosos conflictos y ha estado constantemente entre las regiones más inestables del mundo. Esto ha dificultado mucho el establecimiento de un sistema de seguridad regional capaz de ofrecer estabilidad y consolidar las normas, valores e instituciones necesarios para la paz a largo plazo en la región. En ausencia de un sistema de seguridad regional que funcione, las naciones de Oriente Medio han respondido con frecuencia a los conflictos acumulando armamento, ya sea de armas convencionales, como nucleares, químicas y biológicas.

Ahora surgen reclamos para establecer una zona libre de armas químicas en la región. No sería sorprendente que las naciones occidentales comenzaran a ejercer una fuerte presión sobre los países de Oriente Medio para participar en dicha zona, una vez que haya concluido la destrucción del arsenal químico de Siria. Sin embargo, desde el punto de vista egipcio, lo importante es librar a la región de todas las armas de destrucción masiva, tanto nucleares, como químicas y biológicas. No se salvaguardarán los derechos e intereses de las personas de la región estableciendo una zona libre de armas químicas mientras Israel continúe estando en posesión de armas nucleares.

Fallos importantes. Debido a que Oriente Medio no cuenta con un sistema de seguridad regional, el manejo de las armas de destrucción masiva de la región se ha dado en parte mediante tratados y regímenes internacionales de control armamentista. Sin embargo, los regímenes establecidos por los tratados presentan dos problemas fundamentales. El primero es que el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es en el fondo un tratado de control armamentista en vez de una convención sobre desarme. Las convenciones que cubren las armas químicas y biológicas exigen a las naciones la destrucción de sus arsenales químicos y biológicos poco después de pasar a ser parte en dichos acuerdos, pero el TNP no establece este tipo de exigencia para los estados con armas nucleares. De hecho, la distinción entre estados con y sin armas nucleares significa que el tratado es discriminatorio en primer lugar. El segundo problema importante que presenta el régimen del tratado es que Israel no es parte del TNP y, notablemente, tampoco es miembro de las convenciones que regulan las armas químicas y biológicas (Israel firmó pero no ratificó la Convención sobre Armas Químicas).

Debido a que el régimen del tratado hasta ahora no ha podido librar a Oriente Medio de las armas nucleares, se han hecho esfuerzos considerables en otra estrategia de desarme: el establecimiento de una zona libre de armas nucleares. Desde 1974 Egipto ha promovido sistemáticamente resoluciones de la Asamblea General de la ONU requiriendo que se establezca una zona así y, lo que es más importante aún, la Conferencia de Revisión del TNP, que prorrogó el tratado de manera indefinida, exigió que se estableciera esa zona. Esta exigencia se reiteró en la Conferencia de Revisión del TNP en 2010, y se establecieron las medidas prácticas necesarias para establecer la zona. No obstante, los esfuerzos promovidos por la ONU para organizar una conferencia sobre este tema a fines de 2012 se interrumpieron cuando el Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció que no podría convocarse a este conferencia debido a las "condiciones actuales en Oriente Medio" y porque "los estados en la región no han llegado a un acuerdo sobre las condiciones aceptables". Entre 1967 y 2006 se establecieron cinco zonas libres de armas nucleares en el mundo, pero los intentos de establecer una zona para Oriente Medio han sido infructuosos (a pesar de que varios países de Oriente Medio son parte del Tratado de Pelindaba, que establece una zona libre de armas nucleares para África).

Entretanto son pocas las iniciativas para establecer zonas libres de armas biológicas o químicas en Oriente Medio. ¿Por qué? En el caso de las armas biológicas, los problemas técnicos, como la falta de un mecanismo de cumplimiento en la Convención sobre armas bacteriológicas y toxínicas, han evitado que este tema reciba demasiada atención. El mecanismo de cumplimiento sí existe para las armas nucleares y, de hecho, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas lleva a cabo su trabajo con mucha eficacia (inclusive en Siria).

Ahora que Damasco ha adherido a la Convención sobre Armas Químicas, Israel y Egipto son los únicos países de la región que aún no lo han hecho. La participación de estas dos naciones es decisiva para establecer una zona libre de armas químicas. Egipto ratificaría con gusto la Convención sobre Armas Químicas si esto significara librar a la región de todas las armas de destrucción masiva. Sin embargo, para los egipcios no tiene mucho sentido establecer una zona libre de armas químicas pero no de armas nucleares. Por consiguiente, el primer paso adelante es que Israel adhiera a todos los acuerdos globales más importantes sobre armas, especialmente al Tratado de No Proliferación Nuclear.