03/06/2014 - 08:27

Deslegitimar a los radicales

Muchas veces a lo largo de las décadas, las autoridades y analistas occidentales han declarado el surgimiento de un "nuevo Oriente Medio". En general, tales declaraciones han resultado ser prematuras, pero en la actualidad las personas de la región efectivamente están construyendo algo nuevo. No está claro si la transformación terminará beneficiando a las personas de Oriente Medio, pero nadie puede poner en duda que las consecuencias a largo plazo serán profundas.

En esta mesa redonda, Emily Landau y yo hemos argumentado que la creación de una zona libre de armas químicas en Oriente Medio sería hacer una contribución positiva a la seguridad regional. Mostafa Elwi Saif ha argumentado que prohibir las armas químicas no tiene sentido sin prohibir también las armas nucleares. No es sorprendente que exista desacuerdo en una cuestión como esta. Lo que es difícil de rebatir, creo, es que la seguridad regional seguirá siendo problemática hasta que los gobiernos acepten normas internacionales, tales como la norma que prohíbe el uso de armas químicas, e incluso, de manera más general, se liberalice la gobernabilidad de la región. Solo cuando las naciones demuestren mayor respeto por un gobierno representativo, el estado de derecho y la integridad de la vida humana se podrán afrontar los retos de seguridad permanentes de Oriente Medio.

Siria, mi propia nación, demuestra las consecuencias del fracaso en la persecución de dichos ideales. Allí, una guerra civil ya brutal se ha complicado por las acciones de actores foráneos no estatales, tales como el grupo militante chiíta Hezbolá y la organización radical sunní conocida como el Estado islámico de Irak y Siria (que estaba afiliado a Al Qaeda hasta que ese grupo lo rechazó a principios de febrero). Estas organizaciones, si bien son rivales en el sentido sectario, tienen mucho en común. Adhieren a las versiones extremistas, arbitrarias del Islam. Abrazan ideologías centradas en el odio y el deseo de eliminar a aquellos que no comparten sus puntos de vista. Rechazan todas las nociones de integridad humana y el derecho de otras personas a convivir pacíficamente. Dan muestras de un nivel extraordinario de salvajismo. Y ningún grupo ha mostrado ningún escrúpulo respecto a cruzar las fronteras internacionales para matar a los sirios. Pero si no fuera por los regímenes brutales, represivos, como el de Bashar Al-Assad - regímenes que no muestran ningún respeto por el estado de derecho ni por la humanidad básica - no existirían facciones como estas.

Como el Oriente Medio empieza una nueva etapa de su historia, uno de sus mayores retos en materia de seguridad es despojar de su legitimidad a los movimientos radicales. Para lograrlo se requiere adoptar el liberalismo; la aceptación de la democratización, la cesión de poderes y el respeto por los valores humanos básicos.