04/22/2014 - 12:10

Luchar contra los agentes patógenos mediante la educación ética

Los agentes patógenos no respetan fronteras. Los esfuerzos para controlar los brotes de enfermedades, inclusive aquellos causados por agentes patógenos emergentes, ya sea naturales o causados por el hombre, requieren que las respuestas locales y naturales sean sincronizadas y que se establezcan mecanismos de cooperación internacional. Tanto a nivel nacional como internacional, los científicos desempeñan un papel importante.

Los científicos, debido a su vínculo con los patógenos en su investigación cotidiana y por estar inmersos en la literatura que rodea el tema, están bien posicionados para actuar en un sistema de alarma temprana en caso de brotes de enfermedades. Su involucramiento y apoyo hacia las medidas de bioseguridad, protección biológica y el control de doble uso son vitales para enfrentarse a los riesgos asociados a los agentes patógenos emergentes. (La "bioseguridad", en términos fáciles, se refiere a la prevención de exposición no intencional a agentes patógenos o su liberación no intencional. "La protección biológica" significa la protección contra el hurto, pérdida o desvío de los agentes patógenos. La investigación de "doble-uso" es una investigación legítima que podría ser utilizada indebidamente para amenazar a la salud pública y a la seguridad nacional).

En su rol como primera línea de defensa, los científicos a menudo son recibidos efusivamente por aquellos a quienes les importa el control de agentes patógenos. Pero aún hay serias dudas sobre la educación ética de los científicos en cuanto a la bioseguridad, protección biológica e investigación de doble-uso y sobre los estándares vinculados a la responsabilidad, el profesionalismo y la buena conducta. La educación ética a menudo no prepara a los científicos para que satisfagan las expectativas que se les otorgan, y efectivamente, varios estudios indican que la educación ética, a nivel global, es incompleta y no sigue estándare. Hasta que la educación ética internacional sea más integral, será difícil tener plena seguridad en los científicos como defensores de primera línea.

A menudo, los países de bajos y medios ingresos sufren de una carencia persistente de educación ética formal. La mayoría de la educación ética que reciben los científicos en estas naciones existe debido a los requisitos de financiación o a los acuerdos de colaboración, ya que estos requieren su ofrecimiento (sino sería proporcionada mediante cursos en línea). Por lo tanto, los científicos reciben educación ética que es altamente generalizada, o, si es específica, centrada en el contexto de investigación de un país de ingreso alto. Estas iniciativas éticas fuera de contexto a menudo plantean tipos de investigación que no están al alcance de la investigación nacional de los países de bajo y mediano ingreso y los científicos suelen no verle el caso de analizar puntos de riesgo que no caben dentro de su marco de referencia. Además, los problemas ampliamente visibles tales como la falta de ofrecimiento de cuidado de salud podrían eclipsar las preocupaciones de seguridad de los países de bajos y medianos ingresos, dificultando aún más la educación ética.

Otro problema al que se enfrentan las iniciativas de educación en países de bajos y medios ingresos es que estas naciones no tienen, ni existe alguna probabilidad de que desarrollen pronto, estructuras integrales que permitan que los científicos notifiquen sus preocupaciones sobre la bioseguridad, la protección biológica y los temas de doble-uso. Dichas estructuras en naciones ricas tal vez no son perfectas, y siguen siendo un tema que debe analizarse detenidamente, pero por lo menos existen. Por lo tanto, aquellos involucrados en la educación ética deben ser más cuidadosos en no hacer responsables a los científicos de los países en vías de desarrollo de cosas que no pueden controlar. Las iniciativas de educación ética deben lograr un equilibrio entre la responsabilidad y el riesgo, sino los científicos considerarán que los temas de la protección biológica y los de doble uso simplemente no son pertinentes a su investigación.

Un paso importante para enfrentarse a la amenaza de los agentes patógenos emergentes es desarrollar un acercamiento mejorado para la ética en las ciencias biológicas. En la medida que se desarrolle este acercamiento, se debe reiterar repetidamente que una talla universal no existe, que cualquier modelo exitoso para la educación ética debe enfrentarse a temas tales como el entorno cultural donde se aplica el modelo y en función de entornos específicos de la investigación. (Además, la armonización internacional sobre la educación ética es, acertadamente, un tema importante). Hasta que la educación ética pueda sobrepasar tales desafíos, será muy difícil establecer una comunidad internacional de científicos, que conozcan adecuadamente la bioseguridad, la protección biológica y los temas de doble uso y que en verdad puedan actuar juntos como una defensa de primera línea en contra de los agentes patógenos emergentes.