05/02/2014 - 05:05

La dimensión transnacional de los riesgos nucleares

Cuando Indonesia anunció hace unos años sus planes para la construcción de reactores de energía nuclear en la Isla Java, —tan sólo unos días después de la erupción del volcán Merapi de Java— las noticias provocaron shock entre los indonesios, en especial aquellos que vivían en la isla. El anuncio también provocó inquietud en los países contiguos, en especial en Singapur, una ciudad-estado densamente poblada, donde 5.6 millones de personas se concentran en menos de 700 kilómetros cuadrados.

Singapur sabe muy bien lo que se siente cuando sus vecinos exportan la contaminación. Los singapurenses sufren anualmente por la densa neblina debido a los incendios forestales en la isla Sumatra de Indonesia. Por lo tanto, Indonesia tiene buenos motivos para preocuparse por un desastre en cualquier central nuclear en Java, y tienen mayor preocupación ahora que los planes para una central nuclear en Indonesia han cambiado hacia la isla Bangka, que se encuentra mucho más cerca de la ciudad-estado.

Los riesgos de la energía nuclear por lo general se perciben como un riesgo nacional, pero la energía nuclear también dispone de una dimensión transnacional. El desastre en Chernobyl ilustra un ejemplo dramático de los peligros nucleares que transcienden fronteras y aunque Chernobyl fue el peor de los casos, podría ser reproducido en el Sureste Asiático. Los riesgos nucleares, incluyendo los desechos nucleares que analizó Yun Zhou en su tercer ensayo, simplemente no pueden ser confinados dentro de países individuales.

Por todo el Sudeste Asiático, el planeamiento de la energía nuclear se ha acelerado en la última década y una serie de países en esa región sigue considerando que la energía nuclear es viable a pesar del desastre de Fukushima. Hasta la fecha, no existen plantas nucleares en el Sureste Asiático, salvo la instalación Bataan, abandonada en las Filipinas, pero además de Indonesia, Tailandia y, en especial, Vietnam han llegado bastante lejos en sus proyectos para construir plantas de energía nuclear.

La construcción de una planta nuclear en cualquier parte de la región motivaría arduamente a otros gobiernos a que construyan sus propias instalaciones. La lógica es simple. Si sólo un país en la región tiene una central nuclear, sólo ese país gozará de los beneficios. Pero la geografía de esta región implica que muchas naciones compartirán los riesgos; el Sureste Asiático es "una comunidad de riesgos", un área donde la proximidad física significa que los peligros se propagan fácilmente. Esto significa que la "proliferación" de la energía nuclear es probable: ¿Por qué aceptarían los gobiernos exponerse a riesgos nucleares sin aprovecharse de los beneficios de la energía nuclear?

Lo que se necesita es que los estados colindantes desarrollen un marco robusto regulatorio para gestionar el riesgo a nivel regional, un sistema que tome en cuenta las dimensiones transnacionales de la energía nuclear y cuya meta principal sea la distribución equitativa de los beneficios y riesgos. El marco regional incluiría un acuerdo para la construcción de los sistemas nacionales  de respuesta estándar ante emergencias que los países colindantes aceptarían. Se establecería una red de recursos, mano de obra, conocimiento técnico, apoyo financiero, que podría circular por toda la región. Y por último aunque no hay que menospreciarlo, también requeriría la implementación del proyecto de la red eléctrica ASEAN. Este proyecto facilitaría compartir la electricidad entre los estados miembros, incluyendo la electricidad generada por los reactores nucleares.

Pero establecer tal marco no será nada fácil en el Sudeste Asiático. Las naciones en la región son bastante diversas en términos de intereses nacionales, capacidades institucionales y el deseo de obtener la energía nuclear. Su diversidad complicará las negociaciones para un marco regional. No obstante, la responsabilidad de controlar el riesgo nuclear no debe ser otorgada a los estados individuales. Los riesgos se pueden controlar mejor si los países vecinos trabajan juntos para encontrar intereses comunes.