Las armas nucleares no pueden mantener la seguridad

By Li Bin: ES, October 3, 2014

En la primera ronda, Sinan Ulgen sostuvo que las armas nucleares previnieron que Estados Unidos y la Unión Soviética tuvieran un conflicto directo durante la Guerra Fría. Él también argumentó que las armas nucleares podrían disuadir las guerras futuras. Aunque Wael Al Assad se opuso a los elementos de este argumento, tengo mis propias razones, relacionadas, pero distintas, para discrepar con la noción de Ulgen que las armas nucleares son imprescindibles en el mantenimiento de la seguridad.

Primero, la historia de la Guerra Fría no da mucho fundamento para comprobar que las armas nucleares son una fuerza estabilizadora. Aunque es verdad que Estados Unidos y la Unión Soviética mantuvieron la "paz fría" durante la Guerra Fría, no es verdad necesariamente que las armas nucleares son la causa de la ausencia del conflicto directo. Tampoco es seguro que los dos países se hubieran enfrentando en una guerra directa si no hubiesen tenido armas nucleares. Por lo tanto, la noción que las armas nucleares son responsables por la paz fría es tan sólo una hipótesis. Según la teoría conocida como la paradoja de la estabilidad-inestabilidad, las armas nucleares podrían aumentar la probabilidad de guerras convencionales. Es decir, si las naciones están seguras de que habrá represalias estratégicas debido a sus arsenales nucleares, podrían tener la tentación de pelear guerras indirectas o tomar parte en una agresión paulatina, que en caso contrario, no harían.

Pero aparte de esto, las armas nucleares redundarían fácilmente en un dilema clásico de seguridad; una situación en donde los esfuerzos de una nación para mejorar su seguridad son percibidos como amenazadores para otra nación, llevando a una tensión intensificada y tal vez a la guerra. Inevitablemente, los países ven de manera diferente sus armas nucleares y las armas de los rivales. Sus propias armas, o las de sus aliados, son herramientas para preservar la seguridad nacional. Las armas de los rivales son amenazas de seguridad. Y aunque los países dotados de armas nucleares muestren sus estrategias nucleares como estrategias de disuasión, esto no ayuda para eliminar el potencial agresivo de armas o para mermar las preocupaciones por ese potencial de otras naciones. En resumidas cuentas, esa es la situación que prevaleció entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría y es la situación que aplica en la península coreana hoy en día (aun cuando Corea del Sur no tiene sus propias armas nucleares).

Pero aunque acepten el argumento de que las armas nucleares han tenido un efecto estabilizador en el pasado, la proliferación nuclear representa un potencial grave de inestabilidad en el futuro. A menos que se prohíban las armas nucleares, más y más países decidirán dotarse de armas nucleares con el transcurso del tiempo. Algunas naciones tendrán dificultades al tomar decisiones acertadas, en cuanto a la estabilidad estratégica; tal vez no podrán distinguir entre los conflictos gestionables convencionales y situaciones desesperadas en las cuales el uso de armas nucleares podría ser considerado. Los conflictos pequeños podrían convertirse rápidamente en ataques nucleares. Además, a medida que más y más jugadores se involucren, la señalización nuclear se volverá mucho más compleja. Malentendidos y cálculos erróneos se volverán más prominentes. La única manera de evitar estos riesgos es eliminando las armas nucleares.

Paso a paso. Hasta ahora, en ambos ensayos, Assad ha cuestionado el compromiso de los estados con armas nucleares para el desarme. Francamente, tiene mucho sentido que estas naciones se muestren renuentes de eliminar completamente sus armas. Si los estados nucleares creen que sus armas son útiles, importantes y (a pesar de los compromisos del tratado) legítimos, no tendrán prisa para eliminar sus arsenales nucleares. Pero el desarme nuclear podría llevarse a cabo de manera más eficiente si aprendiera del desarme de las armas químicas, algo de lo que habló Assad en la segunda ronda.

El Protocolo de Ginebra de 1925 prohibió el uso de las armas químicas (y biológicas). Pero muchos países preservaron su derecho cuando se unieron al Protocolo para llevar a cabo represalias con armas químicas en contra de ataques químicos. Por lo tanto, el desarme químico esencialmente empezó con un compromiso de no usar las armas primero. Luego procedió con la deslegitimación de las armas químicas; luego su desvalorización; y finalmente con el desarme completo, un proceso que casi llega a su fin en la actualidad. Tal vez sea más fructífero imponer limitaciones en el uso de armas nucleares en vez de centrarse en números reales.



Topics: Nuclear Weapons

 

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